
El miedo a que nuestro hijo no pueda alcanzar “el éxito” nos asusta. Vivimos condicionados por lo que no ha ocurrido y nos olvidamos de vivir lo que ahora vivimos y necesitamos. “Mañana” veremos qué ocurre, hoy no necesito nada del “mañana” hoy necesito poder ser capaz de hacer lo que necesito para el “ahora”. Enfocarnos en ofrecer la posibilidad de que se sientan capaces, de que tengan a su lado todo lo necesario para lograrlo es la mejor manera de ocuparse del “mañana”. Una familia dispuesta a hacer “hoy” todo lo que “mañana” nos reclamará la vida, es una familia que ha aceptado las necesidades del momento.
El mañana es importante, el hoy es lo urgente en el autismo. Si la sociedad vive con la sensación de tener que apoyarnos para que puedan sentirse personas inclusivas es que no comprenden todavía lo que significa vivir con una condición. La inclusión es una palabra que las empresas necesitan y necesitarán mucho más en el futuro para poder ofrecer sus servicios, pero de nada sirve querer incluir si seguimos sin entendernos, si seguimos sin aceptar que la inclusión pasa por convivir! Es por eso que no debemos aceptar que el objetivo sea solo la inclusión, debemos esforzarnos y lograr que podamos convivir unos con otros sin la preocupación de: me van a rechazar en la escuela? Me van a denegar el ingreso? Me van a pedir que me acompañe un adulto? Todas estas situaciones siguen dándose incluso en los lugares que mejor utilizan la palabra “INCLUSIÓN”. Creemos un lugar mejor entre todos, cómo? Sencillo, saliendo de la zona de confort y estar dispuesto a aprender

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