Hay dos partes en la convivencia con un asperger:

1. Cuando todo fluye como siempre, las rutinas están establecidas y el futuro se vislumbra sin cambios ni sorpresas

2. Cuando se avecinan cambios, decisiones y sorpresas

En la primera situación, la persona con asperger, actúa prácticamente de forma natural, está tranquilo y su cabeza está centrada en sus tareas, puede ser cariñoso, divertido, incluso puede ser espontáneo a su manera. Su vida en ese momento está en orden, sabe que va a pasar en cada momento, siente que controla la situación.

Que pasa en los periodos de nuestra vida en las que inevitablemente sientes que se acercan cambios, situaciones nuevas, momentos en los que no sabes qué pasará… es entonces cuando surge el verdadero Asperger o quizá debería decir que es entonces cuando desaparece el verdadero Asperger.

Es aquí cuando, los que convivimos con ellos, nos quedamos solos.

Desaparecen las miradas cálidas, los gestos cariñosos, las palabras amables, y aparecen las miradas perdidas, los gestos al aire en conversaciones internas, conversaciones frías a base de monosílabos y tono gélido. Empieza el juego del gato y el ratón, cuando tú apareces, el desaparece. 

Contra más intentes acercarte, más distancia crearás, cuanto más intentes ayudar, más dolor provocarás.

Lo único que puedes hacer para ayudar es alejarte y dejar que siga su proceso, mantenerte a una distancia justa en la que estés los suficientemente lejos para que sienta que tiene su espacio y lo suficientemente cerca para que sepa que puede contar contigo.

Si has creado la confianza suficiente entre los dos, puedes conseguir que en algún momento del proceso se abra y te explique algo, será un regalo, no lo desaproveches y nunca nunca le recrimines no haberlo hecho antes, lo hacen cuando lo necesitan, nunca antes. Probablemente los que lo necesitamos antes somos nosotros, que tenemos que seguir adelante con nuestro día a día sabiendo que están sufriendo, sin saber el motivo, ni si podemos ayudar, y quizá en muchos momentos imaginando lo que pasa y sabiendo cómo ayudar pero sin poder hacerlo ( eso es lo más duro) 

Quien convive con un Asperger tiene que aprender a dar espacio y a ofrecer ayuda desde la distancia. Ayuda que unas veces será aceptada y otras ignorada o rechazada. Tenemos que aprender a convivir solos en estos momentos, da igual como haya sido tu día, al llegar a casa probablemente no recibas más que un hola frío y distante, sin mayor interés por lo que haya acontecido en tu vida, bueno o malo, relevante o no, en esos momentos solo existe su mundo y tienes que asumirlo, porque él no cambiará. 

He tenido días emocionantes, en los que estás deseando contar qué pasó, que no has podido esperar y has medio contado por mensaje a la espera de llegar y poder dar todos los detalles, y al llegar a casa… ni una pregunta, ni un gesto de ánimo, empiezas a contar tu historia, a pesar de la falta de interés y poco a poco vas perdiendo la emoción hasta que desistes y acabas acortando y contando solo lo relevante. Su mirada está perdida, perdida en su mente, en su interior, en eso que le está consumiendo por dentro que desconoce y no puede soportar, nada más que eso tiene importancia ahora mismo. 

Otro de los detalles que hay que asumir, al estar al lado de un Asperger, es que cuando se abra la puerta de su mente, puede que no seas tú siempre el receptor de ese privilegio, a veces eligen a alguien de fuera para confiarles ese preciado regalo. No os negaré que duele permanecer a su lado durante el encierro y que te dejen fuera en la liberación, pero creo no podemos hacer nada para evitarlo, quiero pensar que no es algo personal contra nosotros, creo que es más por el momento en que están preparados para abrirse y de quien está en ese momento a su lado. Yo en ocasiones me he enterado de cosas a través de conversaciones con terceras personas. Debemos intentar no tomarlo como una falta de confianza, eso destrozaría la relación, hay que aceptar que es parte de su proceso, no pueden elegir cuando expresarse, simplemente les ocurre. 

Esto me lleva a lo más importante de todo, para asegurar el éxito en la convivencia con un Asperger, nunca nunca debes llevarte estos momentos de distanciamiento al terreno de lo personal, no debes pensar que tiene algo que ver contigo o con vuestra relación, tienes que tener siempre presente, que esta es su forma de enfrentarse a cualquier situación desconocida, ya sea laboral, doméstica, o de cualquier otro campo, no vendrá provocado por un acto o palabra tuyo.

Si no lo haces así, te sentirás centro de todos sus problemas, vivirás culpándote a ti y a él por cada situación, por cada detalle. Querrás corregir cosas que nunca ocurrieron, aumentarás la tensión y el agobio. 

Aunque estos momentos son muy duros tanto para él como para los que estamos al lado, hay que pensar que no son eternos, todo pasa, finalmente eso que causa tanto miedo, incertidumbre y agobio desaparece y todo vuelve a la normalidad. Después podréis encontraros con largas conversaciones sobre lo que paso antes y después, anécdotas, sabréis con detalle todo lo que ocurrió y también podréis saber como vosotros formasteis parte de ese proceso y os sorprenderá la importancia que habéis tenido para él en todo ello. Aunque no lo demuestren, en esos momentos os necesitan, en la distancia pero os necesitan. 

Que sean Asperger no quiere decir que quieran vivir solos, que les guste la soledad no quiere decir que no necesiten a nadie, que se encierren en su interior no quiere decir que no necesiten ayuda.

Solo necesitan alguien que les entienda y les acompañe en su propio proceso de crecimiento, sin querer cambiarles, solo aceptándoles.

Convivir con un Asperger es posible y no sólo eso, puede ser maravilloso 💙

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